Historia de un Pueblo expoliado.
La creciente desertización del desierto del Sáhara, anterior a la introducción del camello (principios del primer milenio), causó el práctico aislamiento de la región. La introducción del camello, hacia el siglo III d.C., supuso una revolución en la ganadería y en las comunicaciones a través del desierto, de modo que el territorio del actual Sahara Occidental se convirtió en parte de una de las principales rutas de comercio del mundo, trasportando sal y oro entre el norte de África y África occidental.
El Islam llegó a la zona en el siglo VIII y tuvo un éxito inmediato. La lejanía del califato facilitó la independencia de la región. Los almorávides, un grupo de estrictos intérpretes del Corán, surgidos en esta región, controlaron (1053–1147) el norte de África e incluso al-Ándalus, al otro lado del estrecho de Gibraltar.
Hasta entonces la población, aunque musulmana, seguía siendo bereber; pero a comienzos del siglo XIII los árabes maqil emigraron de Libia hacia el Oeste, y el rey meriní de Marruecos Abu Yusuf los rechazó al sur del Draa por lo que ocuparon el Sahara Occidental y Mauritania dando origen a las tribus hasaníes que se impusieron sobre los bereberes sanhaya en el siglo XIV, y con ellos su dialecto árabe, el hasanía.
Las conquistas francesas en Mauritania empujaron hacia la Saguia el Hamra y el Draa a los seguidores de un dirigente musulmán Ma el Ainin (1838–1910), que en 1898–1902 fundó una ciudad en la actual Smara como centro para el comercio y el estudio religioso. Además de enfrentarse a los franceses en el sur, intervino en los asuntos de Marruecos, alterado a consecuencia del Tratado de Algeciras de 1906, siendo expulsado por los franceses en 1910. Su hijo y sucesor, El Hiba, fue atacado por una columna francesa de Mauritania que destruyó parcialmente Smara en 1912. El Hiba se proclamó sultán (conocido como el sultán azul) y tras el tratado franco-marroquí de 1912, que tenía cláusulas contra él, entró en Marrakech, pero en 1913–1919 fue expulsado por los franceses y murió.
El Sahara Español
La región situada entre el cabo Bojador y el cabo Blanco fue reclamada por España en1884, durante la Conferencia de Berlín (establecimiento de una factoría en la península de Dajla y dependencias en la bahía de Cintra y en Cabo Blanco a finales de 1884 (Emilio Bonelli). En 1885, comenzó la construcción de Villa Cisneros y el establecimiento de factorías en Río de Oro y Cabo Blanco. Los españoles siguieron su avance hacia el interior y el norte del cabo Bojador. Ante las fricciones con Francia, una serie de acuerdos en 1900 (Tratado de París), 1904 y 1920 delimitaron las áreas de influencia de ambos países, fijándose el límite norte del Sáhara Occidental en el paralelo 27º 40′ N. España dividió su posesión en dos distritos administrativos independientes, Río de Oro, al sur y Saguia el Hamra, al norte, que se unieron el año 1958 para formar la provincia española del Sáhara Español.
Sello de 1924.
En 1949, Manuel Alía Medina, un geólogo español, descubre en Bucraa los yacimientos de fosfatos más grandes del mundo, este es uno de las principales razones del interés de Marruecos por el Sahara.
El fin de la provincia
Tras su independencia de Francia, Marruecos reclamó el territorio del Sáhara Occidental como parte de su “Gran Marruecos“. En 1967, la ONU recomendó la descolonización del territorio en tanto que poco después, Mauritania también se sumó a las reclamaciones territoriales marroquíes.
Entre tanto, comienza la agitación nacionalista en el Sáhara Occidental. En 1968 se crea la Organización Avanzada para la Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro bajo el liderazgo de Sidi Brahim Basiri. La represión de un brote nacionalista en El Aaiún, el 17 de junio de 1970 concluye con algunos muertos, decenas de heridos y cientos de detenidos. Basiri es arrestado y nunca se volvió a saber de él. La hipótesis más extendida es que una patrulla del ejército español lo sacó de la cárcel para asesinarlo y después enterrarlo en el interior del territorio. Poco después, el 10 de mayo de1973, se crea el Frente Polisario (Frente Popular para la Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro), que comienza la lucha armada contra España. Su primera acción tiene lugar el 20 de mayo de ese año con 17 combatientes que tan sólo contaban con cinco armas. Los choques armados se sucederían durante los siguientes meses.
En 1974, España anuncia sus planes para conceder mayor autonomía a los saharauis y para celebrar un referéndum durante la primavera de 1975. Marruecos se opuso al proyecto español, en tanto que la ONU forzó a España a suspender el referéndum y a acudir al Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. En septiembre de 1975, se emitió el dictamen que, sin embargo, no clarificó qué debía hacerse (condena las pretensiones de Mauritania y Marruecos sobre el Sáhara Occidental pero tampoco reconoce el derecho a la autodeterminación de la zona). La situación se fue deteriorando hasta que el rey Hassán II de Marruecos organizó la llamada Marcha Verde (16 de octubre de 1975). Mientras tanto, la administración española organiza la Operación Golondrina, una operación para evacuar a los españoles del territorio. Se llevarían hasta los cadáveres de los cementerios. El 2 de noviembre de 1975, el actual rey de España, Juan Carlos I, entonces Jefe de Estado en funciones, visita a las tropas españolas desplegadas en el Sáhara Español, asegurándoles todo el apoyo del gobierno en su defensa del territorio y del pueblo saharaui. Cuatro días más tarde, el 6 de noviembre de 1975, unos 300.000 marroquíes desarmados concentrados en la ciudad marroquí de Tarfaya, cerca de la frontera, se internan en el Sáhara Occidental. Poco antes (31 de octubre), tropas marroquíes habían cruzado la frontera noroeste del Sáhara Occidental y enfrentado a tropas del Frente Polisario.
En este clima de tensión, agravado por la agonía de Franco en España, Marruecos, Mauritania y España (representada por el actual rey Juan Carlos), firman en Madrid (14 de noviembre de 1975) un acuerdo por el que España se comprometía a poner fin a su presencia en el Sáhara el 28 de febrero de 1976 y a compartir hasta entonces la administración del territorio del Sáhara Occidental con Mauritania y Marruecos. Este acuerdo contó con la oposición frontal de Argelia y del Frente Polisario. Ante la presión de la Marcha Verde, las guarniciones españolas se habían retirado a El Aaiún, Smara y Villa Cisneros.
Tropas mauritanas y marroquíes empiezan a ocupar las ciudades del Sáhara Occidental (Smara, 27 de noviembre; El Aaiún, 11 de diciembre; La Güera, 20 de diciembre; Villa Cisneros, 9 de enero). Los saharauis empiezan a abandonar las ciudades (noviembre 1975-febrero 1976) para instalarse en el desierto. Tras los bombardeos marroquíes de los campos, finalmente terminarían en campos de refugiados en Argelia.
El 26 de febrero de 1976, los últimos soldados españoles abandonaban el Sáhara Occidental. Aquella misma noche, cuando las tropas marroquíes ya habían entrado en el territorio, el Frente Polisario proclamaba la constitución de la República Árabe Saharaui Democrática(RASD). El 14 de abril, Mauritania y Marruecos firmaban un acuerdo en Rabat por el que se repartían el país: los dos tercios más al norte para Marruecos y el tercio restante para Mauritania.
A partir de la invasión ilegal de Marruecos
Las guerrillas del Polisario, con base en Argelia, lanzaron, entre 1976 y 1978, continuos ataques contra las tropas marroquíes y mauritanas en el Sáhara Occidental (llegan incluso a atacar la capital de Mauritania). Consecuencia de esta guerra de desgaste, Mauritania renunció a sus pretensiones territoriales en el Sáhara y en 1979, firmó la paz con el Frente Polisario (Acuerdo de Argel). Sin embargo, su lugar es ocupado por Marruecos, que proclama su soberanía sobre la totalidad del territorio del Sáhara Occidental.
Es después del abandono de Mauritania cuando la RASD consigue su mayor reconocimiento internacional. Admitida formalmente en la Organización para la Unidad Africana (OUA) en 1982, consigue estatus de pleno derecho en 1984 (lo que origina el abandono de ésta por parte de Marruecos). En 1985, ya había sido reconocida oficialmente por 61 países. Ese año, las Naciones Unidas instan a una negociación entre las partes y a la celebración de un referéndum en el Sáhara Occidental con la retirada previa de las tropas marroquíes.
Sin embargo, sobre el terreno, las operaciones militares empiezan a torcerse para el Frente Polisario, con la construcción por Marruecos de una línea defensiva en pleno desierto. En agosto de 1980, Marruecos comienza la construcción del Muro de la vergüenza, el cual divide el territorio del Sáhara Occidental de norte a sur. Terminado en abril de 1987, mide 2.720 kilómetros, protegiendo los yacimientos de fosfatos de Bucraa, El Aaiún y Smara, hecho de arena de al menos 2 metros de alto, está rodeado de campos minados posee fortalezas cada 5 Km. y está resguardado por más 100.000 soldados.
Finalmente, en agosto de 1988, Marruecos y el Frente Polisario dan su visto bueno a un plan de paz elaborado por la ONU y la OUA, que planean el alto el fuego y el control del territorio del Sáhara por una misión de las Naciones Unidas, la cual prepararía la celebración de un referéndum sobre el futuro del territorio.
Las conversaciones comienzan en 1989, pero pronto surgen las dificultades, especialmente debido a discrepancias sobre el censo que debía usarse en la consulta. El Frente Polisario sostiene que la base del censo debería ser el censo español de 1974, en tanto que Marruecos sostiene que el referéndum debe contemplar a los actuales pobladores del territorio. De esta forma, el referéndum se fue aplazando. El 29 de abril de 1991, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en su resolución 690, decidió establecer la misión para el referéndum (MINURSO, Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental), que se despliega en el territorio ese mismo año, cuyo objetivo es, además de preparar la consulta, supervisar el alto el fuego. Aunque la consulta está prevista para 1992, ésta no se produce debido a las discrepancias sobre el censo. La década de los noventa transcurre entre intentos de elaborar un censo para el referéndum, entre continuas discrepancias entre ambas partes. Entre tanto, Hassan II de Marruecos decreta la división del Sáhara Occidental en provincias, equivalentes a las marroquíes. En 1999, se publica el primer censo electoral (con más de 86.000 votantes). Sin embargo, la situación sigue estancada.
En enero de 2000 se completó el nuevo censo, pero de nuevo los desacuerdos entre Marruecos y el Frente Polisario impiden la celebración del referéndum. Ese año, Marruecos expresa su intención de negociar con el Frente Polisario la concesión de cierta autonomía al Sáhara Occidental, pero cerrando la puerta a cualquier referéndum. En enero de 2003, el enviado especial de la ONU, el antiguo secretario de estado estadounidense, James Baker, se entrevistó con representantes de ambas partes proponiéndoles una programa (Plan Baker II) que incluía una amplia autonomía del Sáhara Occidental dentro de Marruecos como fase previa a la celebración de un referéndum sobre el estatus final del territorio en un plazo de cuatro años. Tanto Marruecos como el Polisario rechazaron la propuesta en marzo. No obstante, el Frente Polisario cambió de opinión en julio, aceptando el plan. No así Marruecos, que seguía manteniendo la marroquinidad del Sáhara y su rechazo a la opción de la independencia. Para favorecer su aceptación, se aceptó incluir la posibilidad de una amplia autonomía dentro de las opciones del referéndum. El mandato de la MINURSO se prolongó (en la resolución 1570 de 28 de octubre de 2004, el Consejo de Seguridad extendió el mandato de MINURSO hasta el 30 de abril de 2005), pero hasta el momento no se ha llegado a ninguna solución ni, por descontado, a la celebración de ninguna consulta. Mientras tanto, los refugiados saharauis siguen en el desierto argelino, fundamentalmente en los Campos de refugiados de la provincia de Tinduf.
El presidente de la ONU, Kofi Annan, llegó a decir a finales de su mandato que el conflicto del Sáhara tenía una muy difícil solución. Los estados miembros de la ONU no han sido capaces hasta el momento de hacer cumplir las resoluciones de la ONU. El referéndum parece atrasarse sine die.
En 2005, los principales núcleos urbanos del Sáhara Occidental se convirtieron en el escenario de graves protestas en contra de la ocupación marroquí. El 25 de mayo de 2005, la policía marroquí disolvió la manifestación pacífica en apoyo de la independencia y al Frente Polisario. En noviembre de 2010 la policía marroquí disolvió un campamento de protesta en las afueras de El Aaiún, comenzando después una serie de protestas de la población saharaui en la propia ciudad, con la posterior intervención de las autoridades marroquíes.
Actualmente debido a la pasividad internacional y el enquistamiento de esta crisis, saharauis que habitan en los territorios ocupados, realizan manifestaciones pacíficas que son salvajemente disueltas por la policía marroquí, causando multitud de desaparecidos, encarcelamientos ilegales, presos que permanecen en las cárceles sin que tengan opción a un juicio justo, heridos, muertos. Los presos políticos saharauis llevan el espíritu de Gdeim Izik y saben que esto no doblegará ni su causa ni su acción.
Se reivindica la ampliación de las competencias en Derechos Humanos de MINURSO.
39 después continúan en una lucha pacífica por la vía del diálogo, en la espera incansablemente de la devolución y regreso a su tierra, que se cumplan las resoluciones de la ONU, se celebre el referéndum para un Sahara Libre.
El Muro de la vergüenza
El Muro de la Vergüenza es un conjunto de ocho muros defensivos de una longitud superior a los 2.720 km. construidos por Marruecos en el Sáhara Occidental. Es una zona militar con búnkeres, vallas y campos de minas antipersona, construida con el fin de crear una línea de división entre los territorios ocupados por Marruecos y los territorios liberados por el Frente Polisario, y evitar así la vuelta de los refugiados saharauis a su legítimo territorio.
Fue construido por el ejército marroquí, con la ayuda de expertos israelíes y la asistencia financiera de Arabia Saudita y Estados Unidos, además está armado y defendido con armamento estadounidense, saudita y francés; de lo cual muchas de las armas, minas, helicópteros, tanques y aviación son los excedentes y de la guerra de Vietnam, cedidos a Marruecos por EE.UU. Es también el muro más largo del mundo y está defendido por más de 180.000 soldados marroquíes, que cada cuatro o cinco kilómetros están desplegados en forma de compañía militar, generalmente infantería. Hacia el interior es territorio minado, alambrado, además de haber obstáculos como muros de arena o de piedras (inferiores a 1 metro normalmente) y radares para detectar cualquier tipo de presencia. Las minas antipersona que se extienden por todo el muro están fabricadas, entre otros países, por España e Italia. El mantenimiento del muro le cuesta a Marruecos el 4,6% de su PIB.
El muro empezó a construirse en 1980 hasta 1987 para mantener fuera del alcance de los saharauis los dos tercios del Sahara Occidental, donde se hallan las minas de fosfatos de Bucraa, así como la zona costera, que es de una gran riqueza pesquera. El territorio más allá del muro está bajo el control del Frente Polisario, en lo que denominan Territorios Liberados, y una zona hostil, parte del desierto del Sáhara que casi no posee importancia económica. La construcción se llevó a cabo en varias fases durante la confrontación armada entre el ejército marroquí y el Frente Polisario, cada una de las cuales ampliaban el territorio controlado por el ejército marroquí. Así, en muchos lugares el muro es en realidad un conjunto consecutivo de distintos muros.
Este muro es algo más que una barrera, es el símbolo de la ocupación y la agresión del Gobierno marroquí que se niega a devolver su legítimo territorio al Pueblo Saharaui, un territorio que se les arrebató por la fuerza ante la pasividad del Gobierno español y de la Comunidad Internacional, un territorio que encierra unas riquezas naturales (fosfatos, uranio, petróleo, gas, plomo, titanio, oro, zinc y la zona pesquera) que son el verdadero motivo de la ocupación marroquí y del silencio de las potencias que se benefician de esto (Francia y EE.UU.)
El Muro de la Vergüenza es también una agresión contra los Derechos Humanos, pues su campo de minas (unas siete millones) atenta contra la vida de civiles sin distinguir entre niños o adultos, y son numerosas las mutilaciones y muertes que provocan año tras año de forma indiscriminada, pues las minas esperan silenciosamente a su próxima víctima inocente.
Los Campamentos de Refugiados Saharauis
Los Campamentos de refugiados de los saharauis están situados en el sureste de Argelia en la llamada “Hammada de Tinduf”. La estructura organizativa contempla la existencia de cinco Wilayas (Provincias encabezadas por un Gobernador) las cuales llevan los nombres de las principales ciudades del Sáhara Occidental, en un intento de mantener un vínculo afectivo con la tierra perdida por la ocupación marroquí.
Estas son: El Aaiún, Dajla, Smara y Auserd. Cada Wilaya está dividida en 6 o 7 pueblos llamados Dairas (municipios) con varios barrios o Distritos donde se alinean las filas de tiendas de campaña llamadas jaimas o haimas.
- El Aaiún: Guelta, Amgala,Dahala, Bucraa,Hagunia,Doura,Dchera.
- Dajla: Argub, Egreifia, Um Draiga, Bruchdeur, Gleibat elFuña, Ain-El Beida, Birnzarana y Auserd, Bojador.
- Auserd: Zug, Agueinit,Techla,Migik,La güera, Bir Gganduz.
- Smara: Farsia, Mahbas, Gderia, Hansa,Bir Lehlu, Tfariti, Mheiriz.
- Bojador
La principal ciudad del Sáhara Occidental ha sido siempre El Aaiún, como la llamaron los colonizadores españoles. Ésta fue la capital de la colonia y luego del país, convirtiendo así a la provincia del norte, Saguía el Hamra, en la región más activa económicamente (también cercana a la península española y a las Islas Canarias). En el sur del país, Dajla constituyó la capital de la provincia de Río de Oro y un mayor puerto marítimo para la colonia. Otros grandes centros urbanos son Smara en el interior de Saguía el Hamra y Bojador en zona costera entre El Aiún y Dajla. El Aiún, actualmente, está ocupada por unos 350.000 marroquíes, que la convierten en la mayor ciudad de Sáhara Occidental, mientras que la zona de Tinduf, en Argelia, alberga a la mayor parte de la población saharaui (aproximadamente unos 170.000).
La RASD y el Frente Polisario tienen sus bases en estos campamentos y su Presidente es Mohamed Abdelaziz. También se encuentran las dependencias del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y de algunas ONG en apoyo del pueblo y la causa saharaui.
Su capital administrativa es Rabouni, población donde se encuentran los servicios de protocolo, la presidencia, los ministerios y las administraciones de los servicios públicos de la RASD.
Condiciones de vida de los saharauis en los Campamentos:
Los campos de refugiados de la provincia de Tinduf se encuentran en la región del mismo nombre del suroeste de Argelia, una zona desértica e inhóspita. Están habitados por refugiados saharauis y su población es de varias decenas de miles de habitantes, pero la cifra exacta varía en función de la fuente. Algunos de sus habitantes llevan más de 30 años en el lugar y los más jóvenes son refugiados de tercera generación que nunca han conocido su patria.
La salud de una población está ligada al desarrollo económico y social; este pueblo no cuenta con estructuras adecuadas y servicios sanitarios suficientes aunque las iniciativas internacionales traten de remediarlo, a través de la ayuda prestada por las diferentes ONGs que apoyan al pueblo saharaui.
Servicios básicos:
– Agua → Carecen de los más básicos elementos higiénicos y sanitarios. No cuentan con agua corriente ni red de alcantarillado. Los depósitos de agua están en la calle y son llenados con camiones cisternas una vez por semana. Padecen pues malas condiciones de almacenamiento y abastecimiento del agua, agua que se extrae de pozos muy profundos y que tiene un alto contenido de nitratos, elevados niveles de flúor y contaminación fecal, así como presencia excesiva de moscas y otros insectos.
– Alimentación → La población de los Campamentos de refugiados depende casi exclusivamente para su supervivencia de la ayuda exterior. Poco pueden cultivar y extraer de este desierto. La alimentación proviene principalmente del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y de ONGs, en especial, de las Asociaciones de Ayuda al Pueblo Saharaui que se extienden por todo el mundo, principalmente en Europa y, como es lógico, en España. Estos programas se han tratado de complementar con diversos proyectos: cultivando más de 100 hectáreas de terreno, se ha construido una granja avícola y se han constituido varios rebaños de ganado de camellos y ovino, que en este último caso, alcanzan un número de 5.000 cabezas.
– Electricidad → La electricidad es suministrada con generadores durante algunas horas y mediante pequeñas placas solares que cargan baterías, pero solo existe tendido eléctrico en el centro político administrativo de Rabouni, y en el campamento 27 de febrero donde se encuentran y ubica el Gobierno de la R.A.S.D.
Estructura familiar:
El núcleo familiar está disperso y sujeto a las necesidades de la situación de conflicto; las mujeres y los niños así como los ancianos se ven obligados a vivir solos, pues los hombres están alistados en el ejército y permanecen fuera de sus jaimas largos periodos de tiempo.
La población vive en condiciones de fragilidad con déficits nutricionales importantes que se manifiestan en anemias, con difícil acceso al agua potable, con una alimentación de subsistencia (poca variedad en la dieta y ausencia de alimentos frescos), con una elevada mortalidad y con limitada salubridad.
Las mujeres son las que soportan la más pesada carga en sus diferentes papeles de cuidadoras, educadoras, trabajadoras y madres. Cuando se visitan estos campamentos podemos ver que su implicación en todos los aspectos de la vida cotidiana es significativo: tienen un papel preponderante en la dirección de los campamentos (que tiene sus raíces en la antigua distribución de actividad de la sociedad nómada en la que el hombre se ocupaba de la guerra y ganado, y la mujer de la jaima).
Tienen voz y voto en las decisiones a varios niveles. Son miembros y presidentas en los comités populares de las Dairas, regulan todas las actividades de la comunidad y participan tanto directa como indirectamente en la lucha por la independencia de su pueblo.